miércoles, 14 de enero de 2009

Visita del vecino encantador


Esta tarde nos ha ocurrido algo curioso.


Yo estaba espatarrada en el puff de mi habitación trasteando por Internet. Jennifer y Karmele estaban en plena batalla con las tenacillas, planchas, rimmel, colorete y demás artefactos peligrosos porque planeaban irse de rebajas.


Hasta ahí todo normal. A venido Jennifer a mi habitación cuando a terminado de arreglarse (lo más chic de su vestuario me han parecido sus llamativos taconazos rojos) y se ha vuelto a ir a su cuarto.


De repente han sonado unos timbrazos incesantes. Me he incorporado para abrir pero se me ha adelantado Matthieu (nuestro compi frances) y hemos empezado a escuchar los berridos del vecino de abajo, que se estaba quejando por los ruidos.


Me he acercado a la puerta. Allí estaba Matthieu agarrado a ella, simplemente mirando a aquél hombre al que se le salían los ojos de las órbitas y escupía fuego por la boca mientras golpeaba la puerta con su gran cola llena de pinchos (¿oh esto ha sido de mi imaginación? en fin...).


Y tan pronto como ha llegado se ha ido. Agregando "amablemente" que comprásemos unas tiras que se ponen debajo de los muebles para que no hagan ruido.


También nos ha dicho otra cosa y es que: ¡AQUÍ NO SE PUEDEN USAR TACONES!


¡Venga ya!¿Cómo te quedas? ¡Muerta! Muertas nos hemos quedao!


Ahora estamos pensando si llamar al casero y sugerirle que nos ponga alfombras por todo el piso, o esperar a que (siempre amablemente) nuestro vecino de abajo venga acompañado de alguna fuerza de seguridad del estado para obligarnos a poner las dichosas almohadillas debajo de los taburetes.

1 comentario:

  1. Aún sigo muerta! con lo divinos que son mis tacones.. jopetas

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